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General

Progresiva

La abdominoplastia es una cirugía corporal destinada a remodelar la zona abdominal.
Puede permitir tratar el exceso de piel y tejido de la zona y, cuando está indicado, abordar determinadas alteraciones de la pared abdominal.
Es especialmente importante entender que no se trata simplemente de eliminar grasa del abdomen. La abdominoplastia y la liposucción actúan sobre problemas diferentes y, en determinados pacientes, pueden formar parte de una misma planificación.
Existen situaciones en las que, aunque cuidemos nuestra alimentación, entrenemos o consigamos perder peso, el abdomen no recupera completamente su aspecto anterior.
Una abdominoplastia puede valorarse cuando existe:
La valoración permite identificar qué está condicionando realmente el aspecto del abdomen y determinar qué tratamiento tiene sentido en cada caso.
El embarazo puede producir cambios importantes en el abdomen.
La piel y los tejidos se adaptan al aumento de volumen durante la gestación y, después del parto, no siempre recuperan completamente su situación anterior.
Hay mujeres que recuperan su peso y mantienen una vida activa, pero continúan observando flacidez, exceso de piel o cambios en la forma de su abdomen.
En estos casos, la abdominoplastia puede valorarse para remodelar la zona y recuperar una apariencia abdominal más firme y proporcionada.
Perder una cantidad importante de peso puede producir una transformación muy positiva, pero en algunas personas queda un exceso de piel que no se adapta completamente al nuevo volumen corporal.
Cuando esta piel se concentra en el abdomen, la cirugía puede permitir remodelar la zona para que el contorno refleje mejor las nuevas proporciones corporales.
La planificación dependerá siempre de la cantidad de tejido existente y de las características particulares de cada paciente.
No todos los abdómenes necesitan el mismo tratamiento.
Antes de plantear una cirugía estudiamos aspectos como:
A partir de esta valoración podemos determinar qué planteamiento puede proporcionar un resultado más equilibrado.
La intervención se planifica teniendo en cuenta la situación inicial del abdomen y los cambios que sea necesario realizar.
Durante la cirugía se trabaja sobre los tejidos abdominales incluidos en la planificación con el objetivo de remodelar la zona y mejorar su firmeza y proporción.
La extensión del procedimiento dependerá de las características de cada paciente, por lo que una abdominoplastia debe diseñarse siempre de forma individual.
Aunque ambas pueden mejorar el contorno abdominal, no solucionan exactamente el mismo problema.
La liposucción está orientada principalmente a reducir depósitos de grasa localizada.
La abdominoplastia permite abordar especialmente el exceso y la flacidez de la piel abdominal y valorar otros cambios de la zona que una liposucción por sí sola no puede solucionar.
Por eso el diagnóstico es fundamental: antes de elegir una técnica debemos identificar qué está provocando realmente aquello que quieres mejorar.
En determinados pacientes puede valorarse la combinación de una abdominoplastia con liposucción en los flancos.
Mientras la abdominoplastia permite trabajar el abdomen, la liposucción puede utilizarse cuando existen depósitos de grasa localizada que también influyen sobre el contorno y las proporciones de la silueta.
No todas las personas necesitan combinar ambos procedimientos. La decisión dependerá de la anatomía y del objetivo establecido durante la valoración.
El objetivo es conseguir un abdomen más firme y proporcionado con el resto del cuerpo.
Después de la intervención existe inflamación y los tejidos necesitan un periodo de recuperación, por lo que el resultado evoluciona progresivamente.
A medida que avanza el postoperatorio puede apreciarse mejor la nueva forma del abdomen y su relación con la cintura y el resto de la silueta.
No buscamos un abdomen idéntico para todos nuestros pacientes, sino el mejor equilibrio posible para cada cuerpo.
La recuperación es progresiva y dependerá de la extensión de la cirugía y de la evolución individual.
Durante el postoperatorio será especialmente importante respetar las indicaciones médicas, utilizar las prendas recomendadas cuando estén indicadas y acudir a las revisiones programadas.
La reincorporación a las actividades cotidianas se realizará gradualmente y el ejercicio se retomará siguiendo las indicaciones establecidas durante el seguimiento.
Sabemos que detrás de un cambio abdominal puede haber un embarazo, una pérdida de peso, años de esfuerzo o simplemente una parte de tu cuerpo con la que no terminas de sentirte cómodo.
Por eso nuestra primera decisión no es qué cirugía realizar, sino entender qué quieres mejorar y estudiar qué está provocando realmente ese aspecto.
Si una abdominoplastia es adecuada, diseñaremos el tratamiento teniendo en cuenta tu anatomía y tus proporciones. Si existe otra alternativa que encaje mejor contigo, también te lo explicaremos.
Queremos ayudarte a mejorar tu abdomen sin perseguir cuerpos imposibles ni resultados que no respeten tu propia anatomía.
Si tienes exceso de piel o flacidez abdominal después de un embarazo, una pérdida de peso o como consecuencia de la evolución de tu cuerpo, el primer paso es realizar una valoración personalizada.
Estudiaremos tu abdomen, tus proporciones y aquello que deseas mejorar para determinar qué tratamiento puede adaptarse mejor a ti.
Solicita tu valoración en Clínica Senses y descubre qué posibilidades existen para conseguir un abdomen más firme, armónico y proporcionado.
El objetivo es conseguir un abdomen más firme y proporcionado, especialmente cuando existe exceso de piel o flacidez que no puede mejorarse únicamente mediante ejercicio. El resultado concreto dependerá siempre de tu situación inicial y de las características de tus tejidos.
Depende principalmente de aquello que esté condicionando la forma de tu abdomen. Si predomina la grasa localizada puede valorarse una liposucción, mientras que cuando existe un exceso importante de piel o flacidez puede ser necesario otro planteamiento. Durante la valoración identificaremos qué tratamiento responde mejor a tu caso.
Sí puede valorarse en determinados pacientes cuando trabajar diferentes zonas permite conseguir un contorno corporal más equilibrado. No es necesario combinar ambas cirugías en todos los casos y la indicación se establece individualmente.
Puede ser una opción cuando después del embarazo permanecen cambios como exceso de piel, flacidez o determinadas alteraciones abdominales. La valoración permite conocer tu situación y determinar qué posibilidades existen para recuperar una mayor firmeza y armonía en la zona.
Sí puede valorarse cuando, después de una pérdida importante de peso, permanece un exceso de piel en el abdomen. El tratamiento se diseña teniendo en cuenta las nuevas proporciones corporales y las características de los tejidos.
No es una cirugía destinada a adelgazar. Su objetivo es remodelar el abdomen y tratar determinadas alteraciones de la zona. Si el objetivo principal es la pérdida de peso, es importante estudiar primero qué estrategia resulta más adecuada.
Mantener unos hábitos saludables y un peso estable ayuda a conservar las nuevas proporciones. El cuerpo seguirá evolucionando de forma natural, por lo que cuidar la alimentación y mantener una vida activa continúa siendo importante después de la recuperación.